La okra egipcia, también llamada bamia o guiso de bamia, es uno de los platos más populares de Egipto. Y dependiendo de cuál sea tu lugar de procedencia, puede ser uno de los más diferentes a tu tradición culinaria, pues emplea un ingrediente muy poco usado en Europa. En este post te contamos más detalles sobre esta propuesta gastronómica que puede convertirse en una auténtica experiencia cultural durante tu viaje.
Origen y distribución de la bamia
El guiso de bamia es un plato muy difundido en todo Oriente Próximo y el Levante mediterráneo: países como Turquía y Grecia lo tienen muy asimilado en sus cocinas, pero es quizás en Egipto donde alcanza el mayor nivel de popularidad. Y no por casualidad: la planta que le da nombre, la okra, la cultivaban ya los antiguos egipcios (al igual que otros platos) y en la actualidad su receta tiene unos matices locales muy marcados.
Qué es la okra o bamia, su ingrediente principal
Este plato recibe su nombre de la okra o bamia, que es su ingrediente principal. Se trata de una planta tropical comestible, concretamente sus semillas (empleadas a menudo para espesar sopas, por su textura gelatinosa) y su fruto, con el que se elabora el plato objeto de este post. Su sabor y consistencia puede recordar al de una judía verde, pero más duro y con un regusto más amargo, lo que obliga a realizar cocciones más largas y a condimentar el guiso para matizar su sabor.
Como decíamos, se cultivaba en la Antigüedad en este territorio y la expansión árabe posterior también supuso la difusión de este alimento. Y desde Europa pudo dar el salto a América, dado que en este continente sí es una planta muy cultivada y presente en numerosos guisos, en países tan distantes como Perú o Estados Unidos. En América, por cierto, esta planta recibe el nombre de quingombó.
Qué más lleva y cómo se hace
En una receta clásica de okra egipcia o guiso de bamia, los ingredientes más habituales son (además de la okra) la carne de cordero o de ternera, así como la salsa de tomate, la cebolla, el ajo, el aceite de oliva, la sal y una serie de especias que puede variar: cardamomo, pimienta, cilantro, cúrcuma, comino… También es habitual emplear vinagre, azúcar o limón para tratar de corregir el amargor de la okra.
Aunque a menudo recibe el nombre de ‘sopa de bamia’, lo cierto es que el resultado final no es muy caldoso, por la gran cantidad de ingredientes, cortados en trozos, y por el carácter gelatinoso de la okra, que le da una consistencia espesa. Por eso, se puede hablar de guiso o estofado que, de hecho, se suele acompañar con arroz blanco.
Un detalle interesante de la okra egipcia es que resulta habitual emplear tendones de cordero en su combinación de ingredientes. Estos tendones, por naturaleza, son duros y resistentes, lo que obliga a cocinarlos durante mucho tiempo para que consigan una textura más blanda y apta para comerse. Pero dado que la okra también requiere de un periodo de cocción prolongado, esto no perjudica al acabado final del plato ni al proceso de cocinado, pues van de la mano.
Cierto es que estos periodos prolongados de cocción son más aptos para una cocina casera, siendo un plato muy popular en los hogares egipcios. Sin embargo, muchos restaurantes centrados en la gastronomía típica y local también pueden incluirlo en sus cartas, sin importar el tiempo empleado en sus preparativos. Así que si vas a moverte por las calles del Cairo, Luxor o Alejandría en busca de comida verdaderamente local, es posible que lo encuentres con el nombre de bamia, bamya o bamiye. Y si lo haces, no dudes en probarlo.