La tumba de Akhenaton es una de las más famosas del país. Como hemos contado en otro post de este blog, Akhenaton (también llamado Amenhotep IV o Amenofis IV) fue un faraón de la XVIII Dinastía que creó un cisma: abandonó el culto politeísta y promovió la única veneración del disco solar, Atón. Además, fundó una nueva capital (Ajetatón), con su respectiva necrópolis, donde también reposaría su esposa, la famosa Nefertiti, así como otros miembros importantes de su corte. Hoy, todo ello es visitable, y a continuación te contamos lo más relevante.
Dónde está la Tumba de Akhenaton
La Tumba Real de Akhenatón está en el recinto arqueológico de la mencionada ciudad de Ajetatón, en un paraje conocido actualmente como Tell el-Amarna o Amarna simplemente, a varios kilómetros en línea recta del río Nilo, en la gobernación de Menia, de cuya capital dista unos 100 km. Del Cario la separan 330 km al norte, mientras 430 km al sur queda Luxor.
Cómo es la necrópolis
La necrópolis de Amarna está excavada en la cresta de unos acantilados, en la orilla oriental del Nilo. Además de la Tumba de Akhenaton, son visitables otras tumbas, como las del norte y el sur, de personajes tan importantes como el escriba Ahmose o el jefe de policía Mahu, o incluso la de su visir y sucesor Ay.
Pero sin duda, el principal atractivo es la tumba de este controvertido faraón, que reinó entre los años 1355 y 1338 a.C. Además, es la única tumba realmente terminada, compuesta de seis cámaras funerarias, articuladas en torno a un gran pasillo y escalinata, así como otras estancias probablemente destinadas a sus mujeres, especialmente a Nefertiti.
¿Merece la pena la tumba de Akhenaton?
Por último, queda una pregunta importante por responder: ¿merece la pena visitar la tumba de Akhenaton? Y la pregunta no es fácil de responder, pues tiene diferentes condicionantes, que debes tener en cuenta:
- Esta necrópolis está alejada de los grandes destinos turísticos del país
- Las infraestructuras turísticas no están tan desarrolladas aquí: hay menos opciones de alojamiento, restauración y transporte público
Teniendo en cuenta ambos aspectos se puede decir que:
Sí: merece la pena si…
Merece la pena visitar la Tumba de Akhenaton si sois grandes apasionados del Antiguo Egipto y, más concretamente, del llamado Periodo de Amarna, ese momento de fractura y cisma en el que el faraón Akhenaton puso patas arriba la sociedad y la religión del país, instituyendo la adoración del disco solar como única divinidad.
En ese caso, lo interesante aquí no es la presencia de elementos arqueológicos, sino más bien su ausencia: comprobar cómo las representaciones de Akhenatón y su esposa Nefertiti fueron arrancadas y vandalizadas poco después de su muerte aportan una valiosa información sobre ese periodo tan trascendental de la historia del Antiguo Egipto.
No, no merece la pena si…
En cambio, si disponéis de poco tiempo para vuestro viaje y buscáis la belleza y la imponencia de la antigua civilización de los faraones, la Tumba de Akhenaton no debería entrar en vuestro circuito básico.
En comparación con otras tumbas reales, especialmente las del Valle de los Reyes de Luxor, las tumbas de Tell el-Amarna carecen de majestuosidad, precisamente por el pretendido abandono que se hizo de esta necrópolis tras la restitución de la capital a Tebas (Luxor). Apenas queda decoración sobre las paredes, ya sea porque el yeso no ha sobrevivido en buenas condiciones al tiempo, o bien por los mencionados ataques.
Además, el entorno de estas tumbas es un páramo de vastas dimensiones que se ha de recorrer en vehículo, sin demasiado interés paisajístico. Por tanto, objetivamente, queda fuera de los destinos más hermosos y sugestivos de Egipto.
Pero si te encuentras en ese primer y reducido grupo de apasionados del periodo de Amarna, puedes ponerte en contacto con nuestra agencia y organizar una inolvidable excursión a este mítico lugar, con transporte incluido.