La Tebaida de Egipto fue una región histórica de los últimos tiempos del Antiguo Egipto. Y su importancia se relaciona, sobre todo, con el cristianismo copto. En este post te contamos más al respecto, y te puede despertar la curiosidad para visitar los lugares de interés que existen en la actualidad, sobre todo si tienes intención de hacer una ruta de peregrinación cristiana.
Algunos datos de geografía antigua
Para entender a qué nos referimos con la Tebaida de Egipto conviene hacer un breve repaso a la geografía antigua de la zona. En los últimos tiempos del Antiguo Egipto, la ciudad más importante de la zona (sur de Egipto, a menudo llamado Alto Egipto) seguía siendo Tebas (hoy Luxor), que había sido capital del país en diferentes periodos a partir del Imperio Medio, con la dinastía XIII.
Pero tanto ptolemaicos como romanos introdujeron cambios, con la fundación de nuevas ciudades y modificaciones en la división geográfica. Así que, en los últimos compases del Imperio Romano (a menudo llamado Bajo Imperio (desde finales del siglo III d.C), la provincia que englobaba el sur de Egipto era la Tebaida, llamada así por abarcar un amplio territorio en torno a Tebas.
Una región genérica de santos anacoretas
La Tebaida de Egipto era, por tanto, una de las provincias más alejadas de la metrópoli Roma, así que las referencias a ella no siempre eran de gran exactitud. Además, era una provincia ocupada por un vasto desierto, a excepción de la estrecha franja del Nilo y su valle. Eso, unido al surgimiento del movimiento de monjes anacoretas cristianos, motivó su idealización como lugar de retiro espiritual.
Esos monjes eremitas, posteriormente canonizados, fueron principalmente San Pablo ermitaño (a menudo conocido como San Pablo de Tebas o San Pablo de la Tebaida, por haber nacido aquí) y San Antonio Abad (también conocido como San Antón). En aquellos tiempos en que el cristianismo había comenzado a divulgarse por todos los territorios del Imperio Romano pero seguía luchando por su reconocimiento y oficialización, estos dos anacoretas se refugiaron en cuevas de este paisaje árido y montañoso para llevar una vida de contemplación y pobreza, por lo que se les considera pioneros del movimiento monástico posterior.
En cualquier caso, la llama del cristianismo ya debía de estar bien prendida en la Tebaida durante el siglo III, como demostraría el martirio de San Mauricio: este comandante militar nacido en Tebas estaba al mando de la legión tebana, enviada por el emperador Maximino a Galia para sofocar una revuelta. Todos ellos eran cristianos y fueron asesinados por su fe en lo que hoy es el cantón de Saint Maurice, en Suiza, en un momento en el que el incipiente cristianismo estaba fuertemente perseguido pero ya tenía hondas raíces en Egipto.
La Tebaida, hoy
En la actualidad, la Tebaida no existe como región administrativa en Egipto, lógicamente. Pero se sigue manteniendo como una región histórica de referencia, sobre todo en la mente de los cristianos coptos. Y a ella se asocian los dos principales monasterios del Desierto Oriental (aunque su ubicación correspondería más bien a la provincia vecina de Arcadia): el de San Pablo y el de San Antonio Abad, hoy lugares de culto y peregrinación.
Y sirva como ejemplo el curioso caso de la Tebaida leonesa o Tebaida berciana, una zona de la comarca española del Bierzo, donde desde tiempos visigodos (siglo VII) se establecieron los primeros cenobios, a imagen y semejanza de los de San Pablo y San Antonio Abad, donde monjes eremitas como San Fructuoso encontraron su retiro espiritual y tiempo después se construyeron algunas iglesias mozárabes de enorme valor histórico, como Santiago de Peñalba.