Beber agua en Egipto es una cuestión a la que hay que prestar mucha atención. Y no sólo porque las altas temperaturas del país pueden provocar deshidratación, sino porque puede ser la causante de problemas de estómago. En estas líneas te contamos todo lo que debes saber sobre ello y algunas recomendaciones que puedes seguir.
El agua del grifo no siempre es segura
Lo primero que debes saber es que en todas las ciudades de Egipto, el suministro de agua supera los estándares marcados por las autoridades locales… pero eso puede no ser suficiente para un viajero extranjero. Ni siquiera en hoteles de alta categoría que, a fin de cuentas, están conectados a dicha red de suministro, a excepción de los cruceros.
En Egipto, la inmensa mayoría del agua corriente procede del río Nilo, que posteriormente es procesada en plantas potabilizadoras. Pero podría contener microorganismos a los que tu sistema digestivo no esté acostumbrado y sufrir efectos negativos: dolencias estomacales, diarrea, náuseas, etc. Unos microorganismos que pueden resistir a ese proceso potabilizador (a pesar de que, de hecho, el agua está muy clorada). O bien contaminarse en algún otro punto de la red de suministro: cañerías de acceso al hotel o restaurante, grifería final, etc.
Consejo 1: agua siempre embotellada
El primer consejo es, por tanto, consumir sólo agua embotellada. De hecho, en restaurantes y hoteles, se ofrecerá siempre este tipo de agua. Y para estar seguros de ello, hay que comprobar que la botella está bien cerrada o que el camarero la abre delante de ti en ese momento.
Consejo 2: agua siempre a mano
Como decíamos, afrontarás temperaturas elevadas, en jornadas de visitas turísticas, lo cual implica caminar continuamente. Por ello, debes tener siempre agua a mano… Agua embotellada, por supuesto, así que te recomendamos tener siempre en la mochila o bolso una o varias botellitas, listas para usar cuando lo necesites.
Consejo 3: pastillas potabilizadoras, tus aliadas
Aunque resulte raro, puede ser que no consigas tener agua embotellada a mano cuando te asalte la sed (o incluso antes, pues conviene hidratarse bien en todo momento y beber antes de sentir esa sed). Así que en el improbable caso de que tengas que beber agua corriente, lleva contigo pastillas potabilizadoras. Al introducirlas en el vaso de agua, te proporcionarán agua segura en varios minutos (consultar el prospecto). Su sabor no será quizás el más agradable, pero cumplirá su función.
Consejo 4: las verduras, mejor cocidas
Cierto es que el agua está presente en todo el proceso de comer, incluido el de lavar los platos y el de cocinar. Por ello, no se puede tener un total control sobre el agua que se emplea en ello. En cualquier caso, conviene consumir los alimentos bien cocinados, con un suficiente punto de cocción, pues a partir de una temperatura de 65º, la mayoría de microorganismos mueren. Así que lo ideal sería evitar (o al menos, no abusar), de las verduras crudas, por si contuvieran cantidades de agua corriente que pudieran perjudicar tu estómago.
Consejo 5 (por si ocurre)
En el indeseado caso de que el agua que bebas te siente mal, entonces te recomendamos dos cosas más. Por un lado, acudir a una farmacia local para solicitar un medicamento antidiarreico (o que pueda solucionar los problemas que te hayan surgido). Llevar el medicamento ya en tu botiquín no es mala idea, pero debes saber que no todos son efectivos, pues su composición está pensada para los microorganismos presentes en tu lugar de origen y podrían ser inefectivos para los de Egipto. Y en el caso de que tu mal sea la diarrea, el siguiente consejo es seguir hidratándote correctamente para contrarrestar la pérdida de agua que se produce de esa manera.
